Desarrollo web

¿Vale la pena contratar un desarrollador web freelance?

Jairo · · 6 min lectura
¿Vale la pena contratar un desarrollador web freelance?

El atajo de la IA: lanzar es fácil, operar es otra cosa

Yo estoy a favor de usar IA: acelera tareas, sugiere código y hasta “arma” una web con un solo prompt. Pero te lo digo claro: la IA te monta la web, el partido se juega después de publicar. La diferencia entre una web que simplemente existe y una que genera clientes aparece cuando empiezas a iterar: cambios en el copy, tests A/B, corrección de errores, nuevas features, parches de seguridad, SEO técnico, analítica… Si no sabes explicarle bien un error a la IA, es fácil que te genere más errores o que la solución sea frágil y se rompa con la siguiente actualización.

Aquí es donde surge la pregunta real: ¿necesitas a alguien que “haga la web” o un equipo que opere el sitio con disciplina? Para algo puntual y simple (p. ej., una landing temporal), un freelance con buen proceso puede encajar. Para un sitio que ya forma parte del motor comercial (e-commerce, captación de leads, integraciones), necesitas garantías de continuidad: métricas, mantenimiento y plan de evolución. Por eso, más que “quién la crea”, pregúntate quién responde cuando algo falle un viernes a las 9 p. m., quién hace el hardening de seguridad, quién cuida Core Web Vitals y quién prioriza el backlog del mes.

Mi regla práctica: si tu web influye en ingresos, trátala como un producto en operación, no como “un entregable”. Ahí está la trampa del atajo: lanzar es un check; operar es un hábito.

Freelance vs agencia: cómo decidir según tu objetivo y riesgo

No es una guerra de bandos. Yo he trabajado con grandes freelancers y con buenas agencias. La clave es alinear el riesgo del proyecto con la capacidad de respuesta. Si buscas rapidez y presupuesto ajustado para algo acotado (una microsite, un MVP con alcance claro), un freelance senior y bien referenciado es excelente. Si lo que te quita el sueño es la continuidad (SEO, seguridad, nuevas iteraciones, SLA), la agencia tiende a ofrecer más redundancia de perfiles: front, back, UX, SEO, DevOps, QA.

Cuando probé proyectos apoyados sólo en “apps mágicas” o en codegen con Copilot, el cuello de botella no estuvo en el primer push, sino en lo que viene después: pequeñas evoluciones, bugs raros de producción y “¿quién se hace cargo?”. Ahí me quedó claro que el AI-coding funciona en manos de un profesional, con control de versionado, testing y criterios de aceptación. Y si el objetivo es vender más, no basta con “pintar pantallas”: hay que enlazar desarrollo con negocio (tracking, CRM, contenidos, performance).

Matriz express para decidir:

  • Bajo riesgo + alcance simple + urgencia alta → Freelance experto.

  • Riesgo medio/alto + dependencia del canal + backlog constante → Agencia con SLA.

  • Presupuesto ultra limitado → Plantilla/constructor + guía profesional para no hipotecar el futuro (y dejar puerta abierta a migración).

Costos reales: hora, proyecto y retainers (y qué incluye cada uno)

El precio por hora es fácil de entender, pero es la métrica menos útil para un negocio. Lo que importa es el TCO (coste total de propiedad): desarrollo + operación + evolución. Tres esquemas típicos:

  1. Por proyecto (alcance cerrado): bueno para sitios informativos, landing pages y rediseños acotados. Riesgo: que “lo no contemplado” se acumule y termine en sobrecostes.

  2. Por horas/banco de horas: flexible para pequeñas mejoras, pero puede diluir prioridades si no hay objetivos claros por sprint.

  3. Retainer/mensualidad: ideal cuando la web es canal de ventas. Incluye roadmap, mantenimiento, SEO on-page/tech, seguridad, analítica y experimentación.

Un consejo que me funciona: pide que en cualquier esquema haya entregables de operación (p. ej., auditoría de Core Web Vitals trimestral, parches de seguridad mensuales, backlog priorizado, reporte de conversiones). Eso separa al “hacedor de páginas” del equipo que sostiene resultados.

Propiedad del código, hosting y lock-in: lo que nadie te explica

El tema más ignorado: ¿de quién es el código y la infraestructura? Si tu web vive sólo dentro de una app/plataforma que no controlas, dependes de su uptime, sus reglas y sus precios. Me ha pasado verlo: “esa aplicación no es tuya; si se cae el servidor, pierdes todo” y toca empezar de cero. Para evitarlo, exige:

  • Repositorio Git en tu organización (GitHub/GitLab/Bitbucket) con acceso admin tuyo.

  • Infraestructura a tu nombre (dominio, hosting, CDN, DNS, proveedores de email/checkout).

  • Documentación de despliegue (CI/CD), variables de entorno y credenciales resguardadas.

  • Plan de salida / reversibilidad: cómo migrar la web (datos, assets, repos) a otro proveedor sin traumas.

  • Licencias y PI: que el contrato deje claro que el código personalizado es tuyo y qué partes son open-source/third-party.

Si trabajas con un freelance, no es más difícil: se formaliza en la propuesta. Si trabajas con agencia, que no haya “cautividad”: yo siempre pido requisitos de handover por escrito.

Mantenimiento, SEO y seguridad: quién se encarga después del deploy

Aquí se ganan o se pierden los próximos 12 meses. Lo mínimo que pido a cualquier proveedor (freelance o agencia):

  • Seguridad: parches, backups versionados, WAF/escaneos, gestión de dependencias, rotación de claves.

  • Rendimiento: monitorizar Core Web Vitals y budget de performance (tamaño JS/CSS, imágenes, caché).

  • SEO técnico y de contenidos: sitemap, schema, enlaces internos, estrategia de clusters y calendario editorial.

  • Analítica orientada a negocio: eventos, embudos, cohortes; que el reporte vaya más allá de “visitas”.

  • Proceso: sprints, QA, checklist de despliegue y rollback.

Te lo digo con franqueza: no te mates intentando hacerlo todo si tu foco es el negocio. En mi caso, cuando delegué esto en profesionales, respiré: yo atendí a los clientes y el equipo cuidó la web; así es como se generan más clientes de forma predecible.

Casos típicos: landing, e-commerce y web a medida (qué conviene en cada uno)

  • Landing de campaña: alcance claro, ventanas cortas. Aquí un freelance senior es ideal si trae copy/SEO básico y una checklist de performance. Evita bases técnicas complejas; prioriza velocidad y medición.

  • E-commerce: aquí pesan seguridad, pasarelas, inventarios, UX de checkout, integraciones. Mi recomendación suele ser agencia o freelance con red de especialistas y retainer; la tienda no es “set and forget”.

  • Web a medida/integraciones (CRM, facturación, catálogos): hay dependencias con sistemas internos. Necesitas arquitectura, QA y DevOps; la operación manda. Equipo con cobertura multidisciplinar > individuo aislado.

Checklist de contratación: entregables, SLAs, repos, accesos y métricas

Usa esta lista antes de firmar:

  1. Alcance claro + criterios de aceptación.

  2. Propiedad: repos a tu nombre, dominios/hosting/CDN bajo tu cuenta.

  3. Entregables técnicos: documentación, infraestructura como código (si aplica), pipeline de CI/CD, plan de backups y recuperación.

  4. SEO/Contenido: auditoría inicial + plan trimestral; interlinking y FAQs.

  5. Métricas: objetivos de conversión, CWV objetivo, tiempo de respuesta a incidentes, uptime.

  6. Soporte: horarios, canales, severidades, tiempos de resolución (SLA).

  7. Plan de salida: cómo migras en 30 días sin dolor.

Conclusión: cuándo un freelance, cuándo mejor una agencia

  • Elige un freelance cuando el proyecto es acotado, el riesgo es bajo y necesitas velocidad; busca seniority, referencias y proceso.

  • Elige una agencia cuando la web es canal de negocio, hay backlog continuo y necesitas operación, seguridad y SEO bajo SLA.
    En cualquier caso, que quede escrito quién responde después del deploy. Porque, como ya comenté, la IA te ayuda a llegar, pero lo importante empieza al día siguiente.

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Jairo

Autor en LogicaWeb